Entrega de Armas de 1953 (imagen representativa de Guadalupe Salcedo y el general Duarte Blum)
IMAGENES QUE HABLAN!
Ese día, el 15 de septiembre de 1953, en el puesto militar de Monterrey, campesinos y colonos que se habían organizado para crear las guerrillas liberales del Llano, cansados de trasegar por la extensa sabana y el piedemonte llanero y de utilizar una herramienta ajena al azadón, decidieron atender los ofrecimientos del gobierno militar y hacer un alto en el camino para entregar sus viejos fusiles a cambio de la tranquilidad del armisticio.
Guadalupe Salcedo y sus hombres se cansaron de la guerra y de continuar el resto de sus días defendiéndose de las agresiones del Estado y sus fuerzas militares. Por primera vez ese Estado no los reprimía, les tendía la mano y les hablaba de pacificación.
Muchos campesinos, liderados por Guadalupe Salcedo, pese a sus reservas y resentimientos, comulgaron con la propuesta gubernamental de Rojas Pinilla que les llegó a través de unos volantes enviados desde el aire por una avioneta.
El comienzo del fin. Allí iniciaba el fin de un movimiento insurgente, conformado con vergüenza y honestidad que marcó la historia revolucionaria del país.
Aquella mañana soleada de septiembre 15 de 1953, el comandante Salcedo descendió del piedemonte llanero con un millar de hombres, mujeres, niños y niñas, cargando en sus rostros el fiel reflejo de quienes anhelan vivir y sentir el derecho a la vida, la libertad, la paz y el respeto por la vida.