Olleta de metal entregada a los combatientes en la desmovilización de 1953, sostenida por Ofelia Garzón
DOÑA OFELIA, LA MEMORIA DE UN DÍA QUE NO SE OLVIDA
Hay historias que no están escritas en los libros, pero que permanecen intactas en la memoria de quienes las vivieron. Historias que pasan de generación en generación y que, con el paso de los años, adquieren todavía más valor.
En una vivienda de Sabanalarga, Casanare, tuvimos la oportunidad de conversar con doña Ofelia Garzón, una mujer que aún conserva en su memoria los recuerdos de uno de los acontecimientos más importantes de la historia de los Llanos.
Doña Ofelia recuerda como si fuera ayer aquel día en que su esposo, don Ignacio Fonseca, descendió de las cordilleras donde permanecían escondidos los combatientes, protegiendo sus vidas y las de sus familias de los fusiles del Ejército, para llegar hasta Monterrey el 15 de septiembre de 1953 y entregar las armas.
Pero doña Ofelia no solamente conserva el recuerdo de aquel día. También guarda entre sus pertenencias un pequeño objeto que se convirtió en testigo silencioso de aquella historia: una olleta que le fue entregada a los combatientes durante la entrega de armas.
Junto a ella, recuerda también unas cucharas y algunas herramientas menores de trabajo que recibieron en aquel momento, como parte de ese proceso que marcaría el comienzo de una nueva etapa para muchos de aquellos hombres y sus familias.
Mientras habla, los recuerdos parecen regresar. Doña Ofelia reconstruye momentos, nombres y situaciones de aquella época difícil, cuando las montañas fueron refugio y las familias campesinas tuvieron que vivir entre el miedo, la incertidumbre y la esperanza de que algún día llegara la paz.
Su relato es mucho más que una anécdota. Es memoria viva.
Y esa pequeña olleta que conserva con tanto cuidado quizás parezca, para muchos, un objeto sencillo. Pero para quienes conocen su historia, representa mucho más: es un pedazo tangible de aquel 15 de septiembre de 1953, un día que quedó grabado en la memoria de Monterrey y de muchas familias del Llano.
Hoy, a más de siete décadas de aquellos acontecimientos, escuchar a doña Ofelia es un verdadero privilegio.
En la foto con la señora Ofelia y una de sus hijas, Martha Fonseca.