Retrato de Tulio Bautista Vivas ('Tulio, el Comandante') junto a caballo blanco, foto sepia de época
TULIO BAUTISTA VIVAS, "TULIO, EL COMANDANTE"
1921 – 1952
Hablar de Marco Tulio Bautista Vivas es adentrarse en una de esas historias que hacen parte de la memoria profunda de los Llanos y de quienes forjaron su vida a lomo de caballo, entre ríos, montañas, sabanas y caminos todavía por abrir.
Marco Tulio Bautista Vivas nació el 15 de junio de 1921. Sus primeros años transcurrieron junto a sus padres en Miraflores. Sin embargo, el destino habría de marcar tempranamente su vida. Tras quedar huérfano de madre, siendo aún muy joven, fue llevado por su hermano medio, Encarnación Morales Vivas, hasta la finca San Juanito, ubicada en el piedemonte llanero, a orillas del río Opía.
Fue allí donde comenzó a forjarse el hombre que la historia recordaría como "Tulio, el Comandante".
En San Juanito creció en medio de la vida campesina y de las costumbres propias de una tierra exigente. Aprendió del trabajo diario, de los animales, de los caminos y de la naturaleza; pero, sobre todo, aprendió esa particular manera de entender la vida que caracteriza al hombre llanero: con valentía, palabra firme, resistencia y profundo amor por su tierra.
Su carácter se fue formando en la fragua del diario quehacer del Llano, ese que no conoce fatiga, ni le teme a los inviernos, ni se rinde ante los soles caniculares.
Entre el río Upía, los potreros y los caminos del piedemonte, Tulio Bautista Vivas se convirtió en un hombre de campo, templado por las circunstancias y por una época en la que sobrevivir y abrirse camino exigía coraje.
Su vida, aunque breve, quedó ligada a un periodo importante de la historia regional. Murió en 1952, cuando apenas contaba con 31 años, dejando tras de sí una historia que con el paso del tiempo se convirtió en parte de la memoria de estas tierras.
Hoy, al recordar a Tulio Bautista Vivas, "Tulio, el Comandante", no solamente evocamos a un hombre. Evocamos una época, una forma de vida y a una generación de hombres y mujeres que, con esfuerzo y sacrificio, ayudaron a construir la historia del piedemonte y de los Llanos.
Porque la historia de nuestros pueblos también se escribe con los nombres de aquellos hombres que, mucho antes de que existieran las comodidades de hoy, enfrentaron caminos difíciles, grandes distancias, ríos y naturaleza indómita para abrirle paso al futuro.
Tulio, el Comandante, hace parte de esa memoria que merece ser contada, conservada y transmitida a las nuevas generaciones.