Foto de corralejas de época en Monterrey
Don Antoliano Toloza, un hombre al servicio de la comunidad regiomontuna.
En los primeros años de Monterrey, cuando el municipio comenzaba a consolidarse y las celebraciones comunitarias se convertían en espacios para reunir a las familias, hubo hombres que, más allá de sus actividades personales, decidieron poner parte de sus recursos y de su trabajo al servicio de la comunidad. Entre ellos estuvo don Antoliano Toloza, un hombre recordado por su generosidad y su permanente disposición para colaborar.
Don Antoliano era uno de los principales impulsores de las festividades que se realizaban en el parque central de aquella época. Su apoyo estaba presente en los reinados, las ferias y diferentes actividades que reunían a los habitantes de Monterrey. También aportaba ganado para los eventos de toreo, donaba novillas para rifas y contribuía con animales y recursos destinados a actividades comunitarias.
Su generosidad hizo que fuera reconocido como un hombre muy servicial, siempre dispuesto a tender la mano cuando la comunidad lo necesitaba. Para aquellos primeros años del municipio, estos aportes tenían un enorme significado, pues permitían realizar eventos que fortalecían la integración y la identidad de una población que apenas comenzaba a crecer.
Don Antoliano Toloza vivía en su finca, a orillas de la Nuya y cerca del río Túa, una zona estrechamente ligada a la vida rural de Monterrey. Allí también encontró trabajo más de un vaquero de la región. Su finca se convirtió en una fuente de oportunidades para hombres que dedicaban su vida al manejo del ganado y a las labores del campo.
Era, además, un hombre reconocido entre ganaderos y finqueros de la región, con quienes mantenía relaciones de amistad y colaboración. Su nombre estuvo ligado a esa generación de hombres del campo que, desde sus posibilidades, contribuyeron al crecimiento de Monterrey.
La historia de don Antoliano Toloza hace parte de esas memorias que no siempre aparecen en los documentos oficiales, pero que permanecen vivas en el recuerdo de quienes conocieron aquellos primeros tiempos. Su aporte no estuvo solamente en el ganado que entregaba, en las novillas que donaba o en el patrocinio de las fiestas; estuvo también en su voluntad de servir y en la manera como entendió que el progreso de un municipio se construye entre todos.
Don Antoliano fue, así, uno de esos hombres que aportaron al desarrollo de Monterrey desde el campo, la solidaridad y el compromiso con su comunidad.
Foto 1
Don Antoliano Toloza junto a su esposa Adriana Mora
Foto 2
Corralejas de la época